Se puede viajar al extranjero sin ser de estrato alto?

Historias de Cuyes


Las personas que no han tenido la oportunidad de viajar al extranjero pueden pensar que es muy costoso, y por ende, imposible de lograr. La verdad es que no es así. La siguiente historia nos cuenta cómo no tienes que ser millonario para tener una aventura de viaje. 

Por Nicolay Emilio Samaniego Gallardo 

Un viaje tal vez de sueño para una persona de estrato 2. Todo comenzó con la idea de viajar al viejo continente. La idea, tal vez inalcanzable, y el destino escogido, Roma. Al principio con miedo y recelo y el primer paso el pasaporte, un costo no muy alto (cerca de 220 mil pesos). Cuando piensas en pasaportes te imaginas un trámite complicado pero al ir a la gobernación de Nariño fue algo muy rápido y fui muy bien atendido. Para hacer turismo a la Unión Europea solo es necesario este documento ya que no se necesita por el momento ninguna visa.

El paso siguiente el pasaje. Por recomendaciones y por economía es necesario buscar un precio en páginas web especializadas como aviatur.com o en skyscanner.com y revisar a diario por precios y promociones. Logré comprar a un precio razonable para el mes de junio, ya que comparado con otras fechas, como diciembre, es más económico. Compré el tiquete que va a Madrid y después a Roma, desde Bogotá. 

Llegó el día de mi viaje, con muchos nervios llegué al aeropuerto. Caminaba por la zona de revisión de documentos de la policía. Al ser mi primer viaje y después de escuchar muchas historias en las que meten drogas en las maletas decidí llevar solo un maletín ya que mi viaje duraría 15 días. El policía me preguntó que si iba a quedarme en Italia a buscar trabajo, le dije que iba de vacaciones y en seguida me dejó pasar y me deseó un buen viaje. Yo estaba muy contento pero aún con los nervios de punta. Después a esperar el abordaje en la sala de espera. Fue en realidad una espera corta; fueron cerca de 2 horas, pero las ansias de subirme al avión eran muy grandes. Llegó el gran momento. Cuando solicitaron mis documentos en la puerta de embarque me preguntaron por qué no llevaba maleta grande a lo cual respondí que no necesitaba más, y emprendí mi viaje. El avión era muy bonito, tenía 3 sillas en cada lado y 2 pasillos. Me tocó sentarme en medio de una rola y un español, los cuales fueron muy amables conmigo (a pesar de que yo tenía gripa). El vuelo duró cerca de 10 horas hasta Madrid, y en el avión había formas de entretenerse mirando películas o escuchando música.

Mi llegada a Europa con el anuncio del piloto fue una ilusión muy grande y algo que no podía creer. Estaba llegando al viejo continente, algo que parecía muy lejano y un sueño muy hermoso en mi corazón. El avión aterrizó en un aeropuerto muy grande en España, el Aeropuerto de Madrid-Barajas, y los nervios aumentaron de manera increíble. Era mi entrada a la Unión Europea, no sabía por dónde ir; pero después de preguntarle a un policía de inmigración española, el cual me indicó el camino, comencé la fila para entrar oficialmente a España y a Europa. Trataba de no parecer muy ansioso guardando la cordura, pero por dentro moría por nervios de saber que me iban a preguntar y que documentos me solicitarían. Al llegar a la ventanilla el policía inmigratorio me preguntó que si solo iba a estar en Roma a lo cual respondí que era posible que viaje a otras ciudades de Italia. A continuación me dijo que me iban a tener monitoreado porque mi pasaporte tenía un chip (lo cual no creí mucho). Después, y de manera amable, me dio la bienvenida a España y a Europa y me deseó unas buenas vacaciones, confirmándolo con el sello de entrada en mi pasaporte.

A continuación tenía que encontrar la sala de embarque para mi vuelo de Madrid a Roma. Ya que el aeropuerto es grande tuve que caminar y buscar el lugar, lo cual no me resulto muy difícil, gracias a los carteles informativos con el número del vuelo.  Avancé a la sala de embarque y después de 1 hora y media de espera entramos al avión. Mi emoción era muy obvia, y aun guardando la compostura esperé a que el vuelo (que duró aproximadamente 2 horas) llegara al destino que fue mi meta: Roma, Italia.



 Coliseo Romano

En mi llegada a Roma todo fue un poco más complicado, ya que por el idioma es difícil realizar operaciones normales, como comprar tiquetes de tren o de metro, tomar taxis y buscar lugares donde comer. Ya en Roma, mi destino era tomar un tren hacia la dirección en la que tenía que encontrarme con mi hermana, que vive actualmente en la ciudad y la cual me iba a dar posada. Tomar el tren fue un paso un poco preocupante pero muy reconfortante para llegar a mi destino. No fue algo muy complicado ya que el tren sale desde el Aeropuerto de Roma-Fiumicino hasta la ciudad, que queda a 30 minutos, llegando en mi caso a la estación Roma-Ostiense, donde me recogerían.


Fontana di Trevi

Y así inició mi viaje a una ciudad completamente mágica llena de historia con muchos lugares hermosos que visitar. Personalmente recomiendo a todas las personas que realicen este viaje porque es algo que abre la mente realmente y es un viaje posible, con pensamiento positivo y de ahorro, y esto es dicho por alguien que nunca pensó que iba a viajar a un lugar así.

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